Viña De Martino, dos pasos adelante

Visitar una bodega es un privilegio que todo amante del vino debería tener la oportunidad de disfrutar porque es la mejor manera de conocer por dentro (y en plena acción) la filosofía, objetivos e ideales que llevaron a lograr ese producto que has probado una o muchas veces. No es lo mismo probar un vino que “ver un vino”, aunque usamos los 5 sentidos para probarlo. Es parecido a la diferencia entre escuchar un disco (en un equipo con la mejor fidelidad) a estar presente en el concierto o mejor aun, estar en el estudio en el proceso de creación.
En nuestro viaje por Chile y Argentina la primera parada fue en Viña De Martino y en todas las personas que pudimos conocer del equipo percibimos la emoción por su trabajo y espíritu de innovación. De hecho ellos mismos describen que dos de sus pilares más importantes son innovación y sustentabilidad.

Solo una bodega con este tipo de visión puede darse el lujo de tener en su historial el haber producido el primer vino de uva Carménère en Chile.
Pero hay que aclarar que la innovación no es solo tecnológica porque se han dedicado a buscar los mejores terruños para obtener lo mejor de cada una de las cepas siendo pioneros en ciertas zonas vitivinícolas y en este viaje pudimos constatarlo visitando el viñedo más alto de Chile, ubicado en el Valle del Elqui a 2.220 metros de altura.
Innovación no es solo hacer cosas nuevas, hace varios meses en el blog Vinos y Copas leímos sobre el vino Viejas Tinajas, elaborado con uva Cinsault en antiguas tinajas de barro (algunas con mas de 100 años de edad) sin ningún tipo de enzimas ni levaduras artificiales, solo dejando que la naturaleza haga su trabajo. El resultado ha sido un producto maravilloso, quien hubiera imaginado que pocos meses después estaríamos probándolo en la propia bodega.
Innovación es tomar riesgos y cambios constantes y entre los más recientes están la eliminación de levaduras industriales y la iniciativa por parte del equipo enológico de no usar mas barricas nuevas en sus vinos. La verdad no me puedo imaginar la cara de la directiva cuando estaba preparando su presupuesto y su equipo de enólogos le dice que no hace falta comprar ninguna barrica nueva. En su lugar usarán fudres de fabricación austriaca de 5.000 litros que pueden ser usadas por décadas y que ofrecer un aporte muy bajo de madera a los vinos. Todo esto con el fin de mostrar mejor la calidad de la fruta y la tipicidad del terruño.
Todos estos esfuerzos y riesgos han dado sus frutos y en el 2011 fueron nombrados Viña del Año por la Asociación de Vinos de Chile y ese mismo año es reconocida como la primera viña de Carbono Neutro de Latinoamérica, resultado de un largo proceso que iniciaron en 1997.
En su edificio principal se pueden ver paredes llenas de diplomas con reconocimientos internacionales. Tuve la oportunidad (o el atrevimiento) de preguntarle directamente a Marco Antonio De Martino, su Gerente Comercial, si dentro del proceso de desarrollo de sus vinos pensaban en algun momento en los jurados y me respondió que ellos envían los vinos a los concursos con la convicción y el respeto en lo que creen, los premios son halagos o refuerzos pero manteniendo su visión porque consideran que van en la dirección correcta.
Pueden acusarnos de lo que quieran pero nosotros ya no podemos ver los vinos de De Martino con los mismos ojos porque vamos a recordar todo esto que hemos compartido (y mucho mas) cada vez que veamos una de sus botellas en una estantería o en nuestras manos.

Gran post!!
La verdad es que la visita a una bodega es una experiencia unica que yo vivi por primera vez hace un mes y nunca se me olvidará (la puedes ver en mi blog).
Gracias por tus posts, me encantan!
Un saludo
Virginia.
Hola Virginia,
Gracias por tu visita y por escribir.
Ya hemos leído tu experiencia en Bodegas Jesús Díaz y como bien comienzas esperamos que sea apenas la primera de muchas.
Por aquí siempre a la orden, siempre queremos escuchar sus sugerencia.
Saludos,