Sparkling Brut de Misiones de Rengo

Sparkling Brut de Misiones de Rengo

Distribuidora Nube Azul presentó un nuevo vino espumoso Sparkling Brut de la mano de Carolina Rivera, la Wine Ambassador del Grupo San Pedro Tarapacá (Grupo VSPT).

La degustación fue dirigida con acierto y mucha información, presentando en un inicio al grupo de bodegas y su filosofía “360 grados sustentable”, a la bodega Misiones de Rengo, de donde provienen los vinos que se probarían con algunas armonías culinarias de la cocina del Hotel Pestana, el sitio escogido para la presentación. Un evento muy agradable, bien organizado y dirigido de manera muy didáctica por parte de Rivera para que todos los asistentes pudieran entender los caldos que se probaban, tomando en cuenta que había un buen número que estaba empezando a acercase a este sabroso mundo.

De las bodegas del grupo, Misiones de Rengo produce vinos enfocados a la relación precio/valor. La embajadora corroboró la idea mencionando que no buscaban botellas sofisticadas, sino más bien tratar de acercar al público a los buenos vinos, dar más calidad por el mismo nivel de precios que el que se consigue en vinos más sencillos. Y al parecer lo han estado logrando bastante bien, a tenor de las cifras que los sitúan en el primer puesto de ventas en su país de origen. A pesar de esto, no solamente producen  vinos de rango base, como los varietales identificados por su tapa de rosca y la etiqueta con la cruz plateada, sino también caldos con mayor cuerpo y cuidado, como los Reserva y los Gran Reserva Cuvée.

Apunto una breve nota con mi apreciación personal de los vinos que probé en esta degustación:

  • Sparkling Brut. Un espumoso interesante que resulta de la mezcla de uvas Chardonnay (principalmente), Pinot Noir y Sauvignon Blanc, esta última una nota poco común en este tipo de vinos. En copa se aprecia una burbuja algo fina, también poco común cuando se vinifica con el método Charmat como ocurre con este vino, de color amarillo pajizo muy limpio y brillante. En nariz es muy expresivo, con aromas a frutas cítricas como manzana verde, piña algo madura y notas ligeras de pan tostado. En boca es suave y fresco, de burbuja pequeña y delicada, retrogusto frutal con alguna nota floral. Cuerpo medio y final de persistencia media de buena acidez. Muy buena opción para estas fechas navideñas. También muy buena la armonía con el requesón de mozarella con salsa dulce picante.
  • Sauvignon Blanc Reserva. Un vino amarillo muy claro, bien expresivo con aromas principalmente minerales con notas salinas y yodadas (huele a playa, comentó mi esposa), también herbáceas y a frutas cítricas como piña fresca y concha de parchita. En boca el ataque es suave pero de buena acidez y frescura, cuerpo medio bien equilibrado, retrogusto herbáceo y mineral y un final de persistencia media a larga muy interesante. La armonía con tartar de salmón estuvo bien, pero no igualó la lograda en el caso anterior.
  • Reserva Carménère 2010. 94% Carménère, 4% Cabernet Sauvignon y 2% Syrah hacen de este vino una botella interesante. De color rojo muy oscuro con tonos violeta, limpio y brillante. En nariz aromas iniciales de frutas negras con alcohol notorio, luego de agitar la copa se intensifican los aromas frutales como a ciruelas y algo de grosellas negras, pero también pimentón y clavo de olor. En boca buena acidez, taninos suaves, cuerpo medio, retrogusto frutal y algo especiado y final de persistencia media con notas ácidas suaves. La armonía con asado negro en salsa de papelón quedó muy buena, como para repetirla en casa.
  • Gran Reserva Cuvée Carménère 2010. Un vino con buena complejidad en comparación con los anteriores, que es notoria ya en primera nariz. De color rojo oscuro con tonos violeta, suelta aromas desde que se está sirviendo en copa, con notas a frutas rojas y negras muy maduras como ciruelas negras, grosellas negras, moras, frambuesas, algo de especias como pimienta y un poco del ahumado de la barrica. Luego de agitar la copa se intensifican los aromas frutales y se agregan trazos de madera ligeros, tierra húmeda y algo de coco y chocolate. En boca el ataque es suave y elegante, de acidez bien equilibrada con los taninos bien logrados, retrogusto frutal y especiado y un final de persistencia no tan larga pero con una nota ácida notoria. La armonía con ragú de cordero quedó bastante bien, aunque puede acompañar fácilmente carnes más fuertes y grasas. Con todo y que se siente muy bien ahora, este vino lo compraría para guardarlo y probarlo en un año o dos, pues muestra la potencia suficiente para evolucionar más y mejor en botella.

Cuatro buenas opciones para los amantes del vino chileno en el país.

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